domingo, 30 de diciembre de 2012

Día 2 en París

Tengo que hacer memoria para recordar todo lo que hemos visto hoy y eso que salíamos con el propósito de visitar París tranquilamente, pero empezamos a caminar y no paramos. La diferencia es que este viaje es en invierno y aunque hoy ha sido un día bastante agradable, el frío se nota sobre todo cuando se va el sol.

Para no olvidar detalle lo escribo ahora que está reciente en mi cabeza y nos servirá después para ordenar recuerdos y fotos.

Hemos salido de casa a las 9h de la mañana y hemos comprado un croissant y une flamande en una pastelería cercana. Mon Dieu qué ricos estaban! después hemos tomado dos cafés noisettes en un café cercano.

Hemos cogido el metro y nos hemos ido a ver el Mercado de las Pulgas que está en la periferia de París. Había muchos puestos de ropa y de zapatillas de "marca" tipo rastro que hemos pasado de largo.  Nos hemos centrado en los antigüedades, con puestos mucho más bonitos y cuidados.


Galería en Mercado de Las Pulgas.


Después nos hemos ido paseando hasta Montmatre que estaba "cerca" para nosotros. Con el día soleado pasear por allí ha sido todo un regalo a pesar de los muchísimos turistas que estábamos allí. Hemos visto el Sacré-Coeur y disfrutado de las vistas. Fila para entrar, pero paciencia y a esperar.
Sacré Coeur.


Después hemos caminado hasta el barrio de Pigalle y el Moulin Rouge, donde hemos aprovechado a comer. Con las pilas cargadas teníamos intención de ir hasta les Champs Elysées, pero hemos cambiado de opinión y hemos ido a ver la Ópera. Aquí la cámara de fotos ha dicho que estaba agotada y se ha apagado. He podido forzarla un poco y sacar después alguna foto más. Qué pena.


Nuestro siguiente destino y sin buscarlo ha sido la plaza Vendôme. Estaba preciosa con las luces navideñas. Allí hay una  columna con la estatua de Napoleón. La columna está fabricada con bronce procedente de los cañones arrebatados por los franceses a sus enemigos en la batalla de Austerlitz (nota de la guía que por cierto siendo la Lonely Planet nos parece bastante mala). En el nº 3 de esta plaza se casó Napoléon. Quería hacer una foto para mi hermano pero la cámara no nos ha dejado.

 
 

Antes de llegar esta plaza hemos visto una fila larguísima para entrar en una pastelería. Se trata de la pastelería Angelina, según dice la mejor pastelería de París y la más elegante. No nos hemos quedado a comprobarlo ya que hay miles de pastelerías buenísimas en todo París.

Pastelería Angelina.

De aquí hemos continuado hasta la calle Saint- Anne, la little Tokyo de París. Todavía afectados por nuestro llamado síndrome de Japón (que consiste en comparar todo con Japón) ha sido una maravilla. Muchísimo restaurantes japoneses. Hemos entrado en un marcado japonés para comprar la cena. Noddles y cerveza Asahi. Estaba lleno de turistas japoneses y parejas mixtas.Tenían un montón de productos y más baratos que en Zaragoza. Ojalá tuviésemos un tienda así más cerca de casa.



Por último hemos dado un breve paseo por les Champs Elysées. El ambiente era chulísimo. Todo iluminado (a pesar del coste que supone es innegable lo bonito que está), un montón de puestecillos de comidas, productos, atracciones para los niños. Volveremos otro día para disfrutarlo más. De premio antes de volver a nuestra casita ha sido un gofre de nutella, qué grande y qué ricos los hacen.

La verdad que todas las tiendas, los cafés, los edificios tienen un encanto especial. Como capital europea es muy multicultural. Como ejemplo hoy hemos visto una boda de franceses católicos, otra de judíos y dos bodas de chinos. Hasta las parejas parecen más enamoradas en París! Algún contra:  el tráfico (parece que te juegues la vida al cruzar un paso de cebre), la suciedad en según qué zonas y el malhumor y mala educación de algunos parisinos. Aunque generalizar no es bueno y también hemos visto parisinos amables, como en todos los sitios, supongo.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Día 1- París

Sí, sí ya estamos aquí. No hemos tenido tiempo de escribir antes pero todo bien.
El estudio pequeñito pero limpio y con lo necesario para nosotros. Larga charla en francés con la dueña y su madre y muy contenta por hacerme entender. Pensaban que éramos italianos y cuando les he dicho que éramos españoles nos ha preguntado la madre si trabajámos los dos.

Después de una pequeña siesta para compensar el madrugón hemos ido a dar una vuelta por el barrio y hemos acabado en la Torre Eiffel, que está a unos 20 minutos andando. Hemos paseado por los puestos navideños que hay a su alrededor. Muuchos turistas, muuchos españoles con niños que supongo irán a Eurodisney y gratamente sorprendidos por los muchísimos turistas japoneses que hay en París. Nos llamó la atención en Japón la admiración que tenían por Francia y muchos de ellos vienen a experimentarla de primera mano. Esperemos que no sufran el síndrome de París.

En nuestro barrio muy bien. Muchas tiendas y muchos restaurantes, de los cuales muchos japoneses. Hoy cena en el restaurante Kyoto,jajaja, aunque estaba regentado por chinos. Curiosa situación hablando francés con la camarera china, muy simpática. Antes hemos degustado nuestro  era primer gâteau parisino del viaje. Qué rico.

Nos ha estado lloviznando por la tarde y teníamos el paraguas en el apartmento. Pero la temperatura buena. Pensábamos que haría más frío.

Feliz cumpleaños Alba

video

Querida Albita, 

esperamos que pases un feliz segundo cumpleaños y que tus papis te pongan el vídeo de tus tíos haciendo el tonto para que te eches unas risas de esas que contagian. Eres única.

Muchos besos,

Alex y Rebeca

viernes, 14 de diciembre de 2012

Preparando un nuevo viaje

Estamos de preparativos para el próximo viaje, aunque vamos con un poco de retraso.
Al menos tenemos lo fundamental, los billetes de avión y el alojamiento. Este año pasaremos el fin de año fuera! Arekusu llevaba tiempo con ganas de celebrar una Nochevieja fuera de casa y si nada lo impide este año así será.
 
Va a ser un viaje de frío, porque nos quedamos en el Viejo Continente, así que tendremos que organizar bien la maletita.



miércoles, 22 de agosto de 2012

Foto del día (I)

Hoy inaguro una sección  que se llama "La foto del día". Iré colgando algunas fotos que hicimos en nuestro viaje porque nos parecieron curiosas y/o graciosas.

Hoy comenzamos con una foto que hicimos en Tokio. De camino al Santuario Yasukuni-jinja nos encontramos con un mercadillo de artículos de segunda mano. También nos llamó la atención cómo muchos niños relativamente pequeños iban solos al colegio u a otros lugares, como las dos niñas de la foto (aunque no sabría decir qué edad tienen).




Y con esta gente que escuchaba atentamente a la mujer de gris, en una posición un poco incómoda para nosotros. Vimos en varias ocasiones a gente que espera así "sentado", señal de la flexibilidad y buena forma en la que se encuentran.


Por último, una foto de un supermercado donde vendían este maravilloso atún rojo. Eran trozos perfectametne cortados y limpios. Con eso ya se puede hacer un buen sushi y sashimi! Y qué rico que estaba.



viernes, 13 de julio de 2012

De narices

Ha pasado un mes desde que volvimos de Japón y todavía seguimos recordando muchas anécdotas del viaje y momentos que vivimos. Para mantener aún más vivos nuestros recuerdos nos hemos empapado de literatura japonesa y ahora mismo tenemos en casa 6 libros de autores japoneses (uno de ellos regalo de cumpleaños, el resto de la biblioteca) y la película Lost in Traslation que yo todavía no he visto. Ahora puedo imaginarme con más exactitud los escenarios de las historias, parque de Yoyogui, los templos de Kyoto, los barrios de Tokyo o algunas costumbres japonesas como comer sus cajitas de bento, los carritos de comida del tren, los onsen, los izakayas... Aunque en algunas lecturas me queda un sabor un poco amargo por el suicidio y la vida tan turbulenta de algunos de sus autores que no puedo llegar a entender. En especial, Indigno de ser humano, de Osamu Dazai, cuyo protagonista Yozo vive momentos de confusión que recuerdan los  Rodion Raskolnikov en Crimen y Castigo, como relata él mismo.

Es curioso lo que una lectura te puede descubrir. Recuerdo que cuando leí en el viaje el libro de Sputnik, mi amor de Murakami contaba la protagonista que su padre era guapo y tenía una nariz bonita. No me hubiese fijado tan concretamente en la nariz de los japoneses si no hubiese leído esa apreciación, pero en los trayectos en metro sentada enfrente de tantos pasajeros aprovechaba para analizar sus narices. Por lo general la tienen chata y pequeña y a mí me parecían perfectas, pero por lo visto ellos, y en particular ellas, prefieren la nariz más occidental. Hasta diseñan pequeños artilugios para modificarla. Es más, en éste anuncio, hasta indican "be a Cleopatra's nose".


En cambio a Octavio Augusto no le gustó y hasta dijo de ella  “Si la nariz de Cleopatra hubiese sido más corta, la historia del mundo habría cambiado”. Esto tengo que comentarlo con los expertos en historia que son mi hermano y mi padre, devoradores de libros de historia.

Conclusión, nadie está conforme con lo que tiene. Lo feo aquí puede resultar bonito al otro lado del charco y viceversa.

Volviendo a temas más triviales, después de lo pesado que estuvo Arekusu con los okonomiyakis que casi llegué a hartar, ahora los echo de menos y he comprado los ingredientes necesarios para intentar hacer uno. No es tarea fácil pero ya que Arekusu es el experto en sushi y katsudon, yo quiero probar con el okonomiyaki. Veremos a ver. De momento dejo foto de un helado de sésamo negro que comimos en Kyoto, más atraídos por su color que por su sabor, que también era muy bueno.



martes, 12 de junio de 2012

Día 17 y 18: Tokio y día 19: vuelta a España

El día 17 dejamos Hiroshima para dirigirnos a Tokio, en un trayecto que dura algo más de 5h en Shinkansen. Hay que hacer un trasbordo, pero los japoneses lo tienen todo tan estudiado que, a pesar de disponer sólo de 5 minutos para cambiar de tren, nos sobra tiempo, porque nos han asignado unos asientos que al salir quedan justo enfrente de los asientos del nuevo tren.

Al llegar a Tokio, nada más salir nos saludan con una reverencia a la par 3 azafatas que pasean con los carritos de comida en el tren. Yo me doy la vuelta pensando que detrás viene alguien importante, per o nos la hacen a nosotros. Qué alucinados nos dejan los japoneses. Este día llegamos a uno de los mejores hoteles del viaje, que además está justo en la zona de turisteo y souvenirs. La pena es no disponer de más tiempo para disfrutar de las facilidades que ofrecen: onsen, noddles gratis por la noche, sauna… pero el tiempo apremia y aún tenemos que comprar los regalos.
No para de llover durante todo el día, y nuestra visita al barrio de Akihabara (el barrio tecnológico) es un poco breve.
Por suerte, sólo nos ha llovido dos días en todo el viaje, y el último día en la ciudad amanece con sol.
Al día siguiente madrugamos y antes de salir dl hotel vemos las noticias japonesas donde dedican bastante tiempo a la situación económica de España y su intervención.  Aún nos entran más ganas de quedarnos aquí. Intentamos no pensar en ello (ya quedará tiempo a la vuelta) y disfrutar de nuestro último día en esta ciudad tan maravillosa. Después de desayunar en el hotel y dejar las mochilas para recogerlas por la tarde, nos vamos a la zona de Harajuku a ver a los cosplays y demás tribus urbanas. Cuando llegamos todavía hay poca gente y al ser domingo las tiendas abren un poco más tarde.

Tienda enorme con miles de juguetes, Hello Kitty es la reina.

Vemos lo que en principio nos parece una manifestación pero cuando sus componentes se dispersan nos damos cuenta que son gente del barrio con una banda amarilla, una bolsa de plástico, una escoba y unas pinzas dispuestos a limpiar el barrio. ¿Sorprendente! y parecen todos tan felices de hacerlo. Hasta los niños se apresuran por recoger más basura. No me puedo imaginar a nuestra comunidad de vecinos en Valdespartera haciendo lo mismo.


A media mañana el barrio se llena de gente, muchísima gente y vemos a muchos disfrazados, aunque no me da tiempo a capturarles con la cámara.



Al final, para no quedarnos con las ganas, les pedimos a dos chicas muy puestas si podemos hacerles una foto con Alex.
Aunque Alex se queda más impresionado por otras que están más quietas:

Comemos allí y para finalizar volvemos a Asakusa, cerca del hotel para ultimar las compras. Acabamos agotados pero ha sido un día intenso y divertido como colofón final.
Con muchíííííííííísima pena  por dejar el país más maravilloso que hemos visitado y cantando Arriverenchi Tokio nos vamos hacia el aeropuerto para comenzar nuestro largo viaje de vuelta.
A nuestra llegada a Madrid el primer shock es entender todas las conversaciones. Dejamos nuestras mochilas en consigna y nos vamos a tomar un bocata de calamares y un café con muji a la Menorquina. Ohh, nos sienta de lujo y nos echamos unas risas con los camareros del bar, que no son japoneses, pero tienen otra gracia que también sabemos apreciar.

Ha sido un viaje fantástico. Nos ha gustado muchísimo todo lo que hemos visto y Japón tiene una belleza insuperable pero, sin duda, lo que más nos ha sorprendido ha sido la sociedad japonesa. Los japoneses han superado todas nuestras expectativas en cuanto a su persona. Su amabilidad, respecto, trabajo, educación y limpieza son encomiables. Nos encantan y queremos volver ya. Me gusta saber que en el mundo existe una pequeña Waslala de Gioconda Belli, aunque sea a 10000 km de distancia.
Gracias a todos por seguirnos en nuestro viaje. Sabemos que nos habéis leído porque lo vemos en las visitas, aunque hayáis estado ocultos. Pero un agradecimiento especial a nuestros comentaristas que nos han hecho saber que estaban ahí.

Hasta la próxima...

domingo, 10 de junio de 2012

Día 16: Mijajima-Hiroshima

Dejamos Osaka y cogemos un tren a Hiroshima. Nuevamente para ganar tiempo, dejamos las mochilas en la consigna. Japón es el país de las comodidades y no tenemos problema en encontrar una en la estación.

Cogemos un tren y después un ferry, para visitar la isla de Miyajima (cudad hermanada con St. Michel, ya que en ambas, al bajar la marea se puede visitar a pie, en este caso el Tori) . Al subir al ferry nos encontramos un iphone que ha debido olvidar un japonés y Alex se lo entrega al guardia del ferry que hace una gran reverencia acompañada de un arigato gozaimasu.

Hoy la lluvia nos acompaña durante todo el día y desluce un poco la visita a la isla. En un principio pensamos alojarnos en un ryokan de Miyajima (casa de estilo japonés con suelo de tatami como la habitación del templo de Koyasan) pero los precios eran excesivamente caros a pesar de su belleza.  Con la lluvia confirmamos que fue una decisión acertada dormir en Hiroshima, que está a media hora de la isla.

En Miyajima también hay muchos ciervos que pasean libremente y vimos algunos a las puertas de los restaurantes (no sabemos estaban esperando turno como los japoneses para comer).


Después de comer nos dirigimos a Hiroshima. El hotel está muy céntrico y nos facilita la visita a los monumentos que recuerdan la catástrofe de Hiroshima. Me sorprende la ciudad porque pensaba que iba a ser más pequeña, pero resulta bastante acogedora. 


También hay muchas galerías comerciales cubiertas, para facilitar las compras los días de lluvia.  Además, en torno a todas las estaciones existe una extensísima red de tiendas y restaurantes en el subsuelo que puedes visitar sin salir a la calle.

sábado, 9 de junio de 2012

Día 15: Koyasan y Osaka

Por la mañana, visitamos el complejo de templos Garan y el templo Konbuju-ji y sin perder tiempo cogemos el teleférico y hacemos el camino de vuelta hasta Osaka, donde recogemos las mochilas de la consigna. Cambiamos la tranquilidad de Koyasan por el bullicio de Osaka.


Al llegar a Osaka son las 15h y hace muchísimo calor; tanto, que decidimos anular la visita al castillo y tomar un café con hielo tranquilamente antes de ir al hotel. La primera impresión de la ciudad es que es inmensa y parece estar diseñada exclusivamente para circular con coche. Nos sentimos pequeños entre tanto rascacielos y para caminar tienes que subir y bajar escaleras de pasos elevados para peatones. Más tarde, comprobamos que esto es así en la zona de la estación y la parte financiera. En la zona sur, donde está el jaleo y marcha, la ciudad se mueve más a pie de calle. Sin embargo, notamos que sus habitantes son diferentes en el trato a otros japoneses, van más a su rollo y parecen un poco más ariscos, dentro de que siguen siendo respetuosos. Igual es sólo nuestra impresión por el agotamiento del calor.

El hotel está en la zona de jaleo y marcha de Dotomburi, repleta de sitios para comer y tiendas. Es curioso cómo se entremezclan tiendas de grandes marcas como Chanel, Gucci y Luois Vuitton (todas inmensas) con otras más sencillas.

Hay una gran variedad de sitios para comer, donde, según la Lonely Planet los japoneses comen hasta desfallecer. La mayoría son muy delgados  pero comen todos como limas.



Otra costumbre que se acentúa más en Osaka y también en Kioto, es ver a los chicos con bolso. Me recuerda al capítulo de Friends donde Joey se compra uno. Son bolsos grandes y algunos parecen de mujer. A pesar de que las chicas son las que más destacan en cuanto a moda, también los chicos son muy fashion y llevan muchísimos complementos. Basta pasearse por una planta de hombres de un centro comercial para apreciar la variedad de bolsos masculinos.  En España llamaría la atención, pero aquí casi pasan desapercibidos en comparación con todos los complementos femeninos: pelucas, postizos, pestañas de mil modelos, uñas, taconazos de vértigo, lentillas de colores. A veces vemos a chicas maquillándose en el metro y hacen maravillas para agrandar sus ojos.  Y lo que es común a todos, son los mil accesorios para el móvil y una pequeña toallita que llevan siempre consigo, suponemos que para limpiarse el sudor.


También abundan los pachinkos y las las máquinas tipo de las ferias donde con unas pinzas intentas sacar el regalo, que les encantan. Sandra, aquí disfrutarías un montón.

Por último, no falta la fotografía con el corredor de Glico y las luces de neón características de la ciudad de Osaka.


viernes, 8 de junio de 2012

Día 14: Koyasan

Hoy empezamos el día con retraso. Nos hemos quedado dormidos y nos levantamos a las 8h. El camino hasta Koyasan es largo, pues tenemos que coger un tren hasta Osaka, metro de Osaka, dos trenes regionales y por último un teleférico. Al llegar a la estación de Osaka se nos ocurre dejar las mochilas en cosigna hasta el día siguiente que volvemos a Osaka y hacer la excursión a Koyasan con dos mochilas pequeñas para llevar lo justo para ese día. Grandísima idea que nos permitió ir más cómodos.

Camino de Koyasan.

Koyasan se encuentra entre las montañas a unos 1000 metros de altura y es el centro del budismo de la secta Sihgon. Cuenta con unos 100 templos y muchos de ellos se han convertido en sitio de alojamiento par turistas. La verdad que la experiencia nos gustó mucho, por el encanto del templo y por el onsen. Por la mañana acudimos a los rezos budistas y a la ceremonia del fuego, pero a mí me pareció todo un poco explotado para el turista. En pleno verano debe estar a tope, pero ahora se estaba bastante bien.
Nuestra habitación.




Visitamos algunos templos y el cementerio que era muy chulo. Mauge, me acordé de ti.
Había tumbas curiosas, como esta de un cohete y otras de empresas dedicados a trabajadores importantes fallecidos.


jueves, 7 de junio de 2012

Día 13: Nara-Kioto (5 de junio de 2012)

Ayer hicimos una excursión desde Kioto a Nara, que está a 1 hora en tren. El problema que es madrugamos y coincidimos con los que iban al trabajo y con todos los estudiantes que cogían el tren para ir a la universidad. A las 8h de la mañana, sin desayunar y sin asiento ya estábamos desfallecidos y aún no había comenzado el día. Menos mal que al llegar a la estación de Nara nos tomamos un buen desayuno compuesto por 2 cafés con leche (que aquí son muy malos, del americano), un churro de canela, un bollo de melón con crema y otro bollo con crema francesa riquísimos (menos mal que luego lo quemamos porque a este ritmo vamos a volver redondos). Por aquí hay bastante admiración por Francia e Inglaterra. Hay muchas cafeterías de estilo francés con una bollería tan buena o mejor que la francesa  y muchas mujeres llevan las típicas bolsas de Harrod’s. Incluso hay  bastantes pizzerías o restaurantes italianos. Lo español no se estila tanto y sólo hemos visto 4 ó 5 restaurantes españoles.

Nara es una ciudad más bien pequeña, con varios lugares declarados patrimonio mundial de la Unesco. Tiene un parque donde viven más de 1200 ciervos que se acercan a los turistas en busca de comida. Nosotros por si acaso no nos acercamos demasiado que había carteles en los que advertían que eran animales salvajes.


En nuestra visita coincidimos con muchos estudiantes que también estaban visitando la ciudad. Fue muy gracioso ver a japonesitos pequeños todos tan ordenados y educados y sorprendidos por vernos. Los que eran más mayores, de unos 10-11 años, se acercaban a saludarnos en inglés y hubo un momento que nos sentimos acorralados porque vinieron un montón de alumnos de un colegio a darnos la mano y decirnos “hello” y “nice to meet you”. Nos sentíamos importantes y todo, jeje. Estos no eran tan vergonzosos como los del día anterior.


Vimos los templos más importantes y el Daibutsu (el Gran Buda) de 437 t de bronce y 130 kg de oro, que son mucho más sencillos que los de Tailandia, sin tanta ornamentación, pero igualmente bonitos. Detrás del buda hay un pilar con un agujero, que si lo atraviesas adquieres la sabiduría. Los niños pasaban sin problemas pero nosotros no nos atrevimos porque en la guía decía que de vez en cuando tienen que llamar a la policía para sacar a gente que se queda atrapada.



Por último antes de dejar Nara, paseamos por el parque repleto de farolillos de piedra y visitamos el templo de los faroles.

Por la tarde volvimos a Kioto, y como Alex seguía con las ganas de ver alguna geisha, nos acercamos hasta el distrito de Gion. Tuvimos suerte y vimos a dos geishas cenando en un restaurante y a una maiko. Después dimos un paseo por la zona de compras donde estaban promocionando un nuevo modelo de mascarilla, menudo despliegue promocinal.


Para finalizar una cena riquísima en un sitio (Mr. Young Men) que por fuera no invitaba demasiado a entrar pero nos tomamos uno de los mejores okonomiyakis del viaje. Este plato es típico de la región de Kansai (en la que nos encontramos actualmente) y se ha convertido en el favorito de Alex. Consiste en una especie de tortilla a la plancha en cuya superficie se añaden diferentes ingredientes (atún, maíz, queso, etc) y se adereza con diversas salsas al gusto, normalmente mahonesa y salsa barbacoa.



Para Jesús y minitificador os ponemos alguna foto de las bicis de por aquí y el parking de bicis de la estación de Kioto.



Y ahora que estábamos tan a gustito…toca preparar la mochila y llevar la casa a cuestas con destino a Koyasan, para nuestra estancia en un templo budista.
Nos marchamos de Kioto sin haber encontrado el edificio o alguna placa conmemorativa en referencia al Protocolo de Kioto sobre el cambio climático, tendrá que ser para el próximo viaje, jeje.