martes, 12 de junio de 2012

Día 17 y 18: Tokio y día 19: vuelta a España

El día 17 dejamos Hiroshima para dirigirnos a Tokio, en un trayecto que dura algo más de 5h en Shinkansen. Hay que hacer un trasbordo, pero los japoneses lo tienen todo tan estudiado que, a pesar de disponer sólo de 5 minutos para cambiar de tren, nos sobra tiempo, porque nos han asignado unos asientos que al salir quedan justo enfrente de los asientos del nuevo tren.

Al llegar a Tokio, nada más salir nos saludan con una reverencia a la par 3 azafatas que pasean con los carritos de comida en el tren. Yo me doy la vuelta pensando que detrás viene alguien importante, per o nos la hacen a nosotros. Qué alucinados nos dejan los japoneses. Este día llegamos a uno de los mejores hoteles del viaje, que además está justo en la zona de turisteo y souvenirs. La pena es no disponer de más tiempo para disfrutar de las facilidades que ofrecen: onsen, noddles gratis por la noche, sauna… pero el tiempo apremia y aún tenemos que comprar los regalos.
No para de llover durante todo el día, y nuestra visita al barrio de Akihabara (el barrio tecnológico) es un poco breve.
Por suerte, sólo nos ha llovido dos días en todo el viaje, y el último día en la ciudad amanece con sol.
Al día siguiente madrugamos y antes de salir dl hotel vemos las noticias japonesas donde dedican bastante tiempo a la situación económica de España y su intervención.  Aún nos entran más ganas de quedarnos aquí. Intentamos no pensar en ello (ya quedará tiempo a la vuelta) y disfrutar de nuestro último día en esta ciudad tan maravillosa. Después de desayunar en el hotel y dejar las mochilas para recogerlas por la tarde, nos vamos a la zona de Harajuku a ver a los cosplays y demás tribus urbanas. Cuando llegamos todavía hay poca gente y al ser domingo las tiendas abren un poco más tarde.

Tienda enorme con miles de juguetes, Hello Kitty es la reina.

Vemos lo que en principio nos parece una manifestación pero cuando sus componentes se dispersan nos damos cuenta que son gente del barrio con una banda amarilla, una bolsa de plástico, una escoba y unas pinzas dispuestos a limpiar el barrio. ¿Sorprendente! y parecen todos tan felices de hacerlo. Hasta los niños se apresuran por recoger más basura. No me puedo imaginar a nuestra comunidad de vecinos en Valdespartera haciendo lo mismo.


A media mañana el barrio se llena de gente, muchísima gente y vemos a muchos disfrazados, aunque no me da tiempo a capturarles con la cámara.



Al final, para no quedarnos con las ganas, les pedimos a dos chicas muy puestas si podemos hacerles una foto con Alex.
Aunque Alex se queda más impresionado por otras que están más quietas:

Comemos allí y para finalizar volvemos a Asakusa, cerca del hotel para ultimar las compras. Acabamos agotados pero ha sido un día intenso y divertido como colofón final.
Con muchíííííííííísima pena  por dejar el país más maravilloso que hemos visitado y cantando Arriverenchi Tokio nos vamos hacia el aeropuerto para comenzar nuestro largo viaje de vuelta.
A nuestra llegada a Madrid el primer shock es entender todas las conversaciones. Dejamos nuestras mochilas en consigna y nos vamos a tomar un bocata de calamares y un café con muji a la Menorquina. Ohh, nos sienta de lujo y nos echamos unas risas con los camareros del bar, que no son japoneses, pero tienen otra gracia que también sabemos apreciar.

Ha sido un viaje fantástico. Nos ha gustado muchísimo todo lo que hemos visto y Japón tiene una belleza insuperable pero, sin duda, lo que más nos ha sorprendido ha sido la sociedad japonesa. Los japoneses han superado todas nuestras expectativas en cuanto a su persona. Su amabilidad, respecto, trabajo, educación y limpieza son encomiables. Nos encantan y queremos volver ya. Me gusta saber que en el mundo existe una pequeña Waslala de Gioconda Belli, aunque sea a 10000 km de distancia.
Gracias a todos por seguirnos en nuestro viaje. Sabemos que nos habéis leído porque lo vemos en las visitas, aunque hayáis estado ocultos. Pero un agradecimiento especial a nuestros comentaristas que nos han hecho saber que estaban ahí.

Hasta la próxima...

domingo, 10 de junio de 2012

Día 16: Mijajima-Hiroshima

Dejamos Osaka y cogemos un tren a Hiroshima. Nuevamente para ganar tiempo, dejamos las mochilas en la consigna. Japón es el país de las comodidades y no tenemos problema en encontrar una en la estación.

Cogemos un tren y después un ferry, para visitar la isla de Miyajima (cudad hermanada con St. Michel, ya que en ambas, al bajar la marea se puede visitar a pie, en este caso el Tori) . Al subir al ferry nos encontramos un iphone que ha debido olvidar un japonés y Alex se lo entrega al guardia del ferry que hace una gran reverencia acompañada de un arigato gozaimasu.

Hoy la lluvia nos acompaña durante todo el día y desluce un poco la visita a la isla. En un principio pensamos alojarnos en un ryokan de Miyajima (casa de estilo japonés con suelo de tatami como la habitación del templo de Koyasan) pero los precios eran excesivamente caros a pesar de su belleza.  Con la lluvia confirmamos que fue una decisión acertada dormir en Hiroshima, que está a media hora de la isla.

En Miyajima también hay muchos ciervos que pasean libremente y vimos algunos a las puertas de los restaurantes (no sabemos estaban esperando turno como los japoneses para comer).


Después de comer nos dirigimos a Hiroshima. El hotel está muy céntrico y nos facilita la visita a los monumentos que recuerdan la catástrofe de Hiroshima. Me sorprende la ciudad porque pensaba que iba a ser más pequeña, pero resulta bastante acogedora. 


También hay muchas galerías comerciales cubiertas, para facilitar las compras los días de lluvia.  Además, en torno a todas las estaciones existe una extensísima red de tiendas y restaurantes en el subsuelo que puedes visitar sin salir a la calle.

sábado, 9 de junio de 2012

Día 15: Koyasan y Osaka

Por la mañana, visitamos el complejo de templos Garan y el templo Konbuju-ji y sin perder tiempo cogemos el teleférico y hacemos el camino de vuelta hasta Osaka, donde recogemos las mochilas de la consigna. Cambiamos la tranquilidad de Koyasan por el bullicio de Osaka.


Al llegar a Osaka son las 15h y hace muchísimo calor; tanto, que decidimos anular la visita al castillo y tomar un café con hielo tranquilamente antes de ir al hotel. La primera impresión de la ciudad es que es inmensa y parece estar diseñada exclusivamente para circular con coche. Nos sentimos pequeños entre tanto rascacielos y para caminar tienes que subir y bajar escaleras de pasos elevados para peatones. Más tarde, comprobamos que esto es así en la zona de la estación y la parte financiera. En la zona sur, donde está el jaleo y marcha, la ciudad se mueve más a pie de calle. Sin embargo, notamos que sus habitantes son diferentes en el trato a otros japoneses, van más a su rollo y parecen un poco más ariscos, dentro de que siguen siendo respetuosos. Igual es sólo nuestra impresión por el agotamiento del calor.

El hotel está en la zona de jaleo y marcha de Dotomburi, repleta de sitios para comer y tiendas. Es curioso cómo se entremezclan tiendas de grandes marcas como Chanel, Gucci y Luois Vuitton (todas inmensas) con otras más sencillas.

Hay una gran variedad de sitios para comer, donde, según la Lonely Planet los japoneses comen hasta desfallecer. La mayoría son muy delgados  pero comen todos como limas.



Otra costumbre que se acentúa más en Osaka y también en Kioto, es ver a los chicos con bolso. Me recuerda al capítulo de Friends donde Joey se compra uno. Son bolsos grandes y algunos parecen de mujer. A pesar de que las chicas son las que más destacan en cuanto a moda, también los chicos son muy fashion y llevan muchísimos complementos. Basta pasearse por una planta de hombres de un centro comercial para apreciar la variedad de bolsos masculinos.  En España llamaría la atención, pero aquí casi pasan desapercibidos en comparación con todos los complementos femeninos: pelucas, postizos, pestañas de mil modelos, uñas, taconazos de vértigo, lentillas de colores. A veces vemos a chicas maquillándose en el metro y hacen maravillas para agrandar sus ojos.  Y lo que es común a todos, son los mil accesorios para el móvil y una pequeña toallita que llevan siempre consigo, suponemos que para limpiarse el sudor.


También abundan los pachinkos y las las máquinas tipo de las ferias donde con unas pinzas intentas sacar el regalo, que les encantan. Sandra, aquí disfrutarías un montón.

Por último, no falta la fotografía con el corredor de Glico y las luces de neón características de la ciudad de Osaka.


viernes, 8 de junio de 2012

Día 14: Koyasan

Hoy empezamos el día con retraso. Nos hemos quedado dormidos y nos levantamos a las 8h. El camino hasta Koyasan es largo, pues tenemos que coger un tren hasta Osaka, metro de Osaka, dos trenes regionales y por último un teleférico. Al llegar a la estación de Osaka se nos ocurre dejar las mochilas en cosigna hasta el día siguiente que volvemos a Osaka y hacer la excursión a Koyasan con dos mochilas pequeñas para llevar lo justo para ese día. Grandísima idea que nos permitió ir más cómodos.

Camino de Koyasan.

Koyasan se encuentra entre las montañas a unos 1000 metros de altura y es el centro del budismo de la secta Sihgon. Cuenta con unos 100 templos y muchos de ellos se han convertido en sitio de alojamiento par turistas. La verdad que la experiencia nos gustó mucho, por el encanto del templo y por el onsen. Por la mañana acudimos a los rezos budistas y a la ceremonia del fuego, pero a mí me pareció todo un poco explotado para el turista. En pleno verano debe estar a tope, pero ahora se estaba bastante bien.
Nuestra habitación.




Visitamos algunos templos y el cementerio que era muy chulo. Mauge, me acordé de ti.
Había tumbas curiosas, como esta de un cohete y otras de empresas dedicados a trabajadores importantes fallecidos.


jueves, 7 de junio de 2012

Día 13: Nara-Kioto (5 de junio de 2012)

Ayer hicimos una excursión desde Kioto a Nara, que está a 1 hora en tren. El problema que es madrugamos y coincidimos con los que iban al trabajo y con todos los estudiantes que cogían el tren para ir a la universidad. A las 8h de la mañana, sin desayunar y sin asiento ya estábamos desfallecidos y aún no había comenzado el día. Menos mal que al llegar a la estación de Nara nos tomamos un buen desayuno compuesto por 2 cafés con leche (que aquí son muy malos, del americano), un churro de canela, un bollo de melón con crema y otro bollo con crema francesa riquísimos (menos mal que luego lo quemamos porque a este ritmo vamos a volver redondos). Por aquí hay bastante admiración por Francia e Inglaterra. Hay muchas cafeterías de estilo francés con una bollería tan buena o mejor que la francesa  y muchas mujeres llevan las típicas bolsas de Harrod’s. Incluso hay  bastantes pizzerías o restaurantes italianos. Lo español no se estila tanto y sólo hemos visto 4 ó 5 restaurantes españoles.

Nara es una ciudad más bien pequeña, con varios lugares declarados patrimonio mundial de la Unesco. Tiene un parque donde viven más de 1200 ciervos que se acercan a los turistas en busca de comida. Nosotros por si acaso no nos acercamos demasiado que había carteles en los que advertían que eran animales salvajes.


En nuestra visita coincidimos con muchos estudiantes que también estaban visitando la ciudad. Fue muy gracioso ver a japonesitos pequeños todos tan ordenados y educados y sorprendidos por vernos. Los que eran más mayores, de unos 10-11 años, se acercaban a saludarnos en inglés y hubo un momento que nos sentimos acorralados porque vinieron un montón de alumnos de un colegio a darnos la mano y decirnos “hello” y “nice to meet you”. Nos sentíamos importantes y todo, jeje. Estos no eran tan vergonzosos como los del día anterior.


Vimos los templos más importantes y el Daibutsu (el Gran Buda) de 437 t de bronce y 130 kg de oro, que son mucho más sencillos que los de Tailandia, sin tanta ornamentación, pero igualmente bonitos. Detrás del buda hay un pilar con un agujero, que si lo atraviesas adquieres la sabiduría. Los niños pasaban sin problemas pero nosotros no nos atrevimos porque en la guía decía que de vez en cuando tienen que llamar a la policía para sacar a gente que se queda atrapada.



Por último antes de dejar Nara, paseamos por el parque repleto de farolillos de piedra y visitamos el templo de los faroles.

Por la tarde volvimos a Kioto, y como Alex seguía con las ganas de ver alguna geisha, nos acercamos hasta el distrito de Gion. Tuvimos suerte y vimos a dos geishas cenando en un restaurante y a una maiko. Después dimos un paseo por la zona de compras donde estaban promocionando un nuevo modelo de mascarilla, menudo despliegue promocinal.


Para finalizar una cena riquísima en un sitio (Mr. Young Men) que por fuera no invitaba demasiado a entrar pero nos tomamos uno de los mejores okonomiyakis del viaje. Este plato es típico de la región de Kansai (en la que nos encontramos actualmente) y se ha convertido en el favorito de Alex. Consiste en una especie de tortilla a la plancha en cuya superficie se añaden diferentes ingredientes (atún, maíz, queso, etc) y se adereza con diversas salsas al gusto, normalmente mahonesa y salsa barbacoa.



Para Jesús y minitificador os ponemos alguna foto de las bicis de por aquí y el parking de bicis de la estación de Kioto.



Y ahora que estábamos tan a gustito…toca preparar la mochila y llevar la casa a cuestas con destino a Koyasan, para nuestra estancia en un templo budista.
Nos marchamos de Kioto sin haber encontrado el edificio o alguna placa conmemorativa en referencia al Protocolo de Kioto sobre el cambio climático, tendrá que ser para el próximo viaje, jeje.

martes, 5 de junio de 2012

Felicidades Jesús!!

Feliz cumpleaños Jesús!! eso es lo que pone en este donut en japonés. Lo hemos comprado en una cafetería en la que te dan un tubito con chocolate a modo de bolígrafo para poner lo que quieras. Ayer buscamos en internet  la traducción y hoy con un poco de paciencia hemos podido escribirlo (las japonesas que teníamos detrás se han quedado alucionadas, jeje qué majos son todos por aquí).



Jesús, esperamos que pases un buen día y lo celebres como mereces.Aquí te dejamos nuestro vídeo-felicitación. Al final nos hemos comido el donut a tu salud.

video

lunes, 4 de junio de 2012

Días 10-11 y 12: Kioto

Después de tantos días y tan intensos me pierdo un poco en lo que voy contando aquí.
Nuestros días empiezan temprano, sobre las 7h de la mañana y a veces terminan tarde, como hoy a las 23h. Exprimimos el día al máximo de manera que cuando pienso en lo que hemos hecho por la mañana me parece que ha transcurrido más de un día. Para guiarnos un poco repasamos las fotos y las anotaciones en la libreta. Estos días con alojamiento fijo en Kioto nos permiten llevar una vida un poco más ordenada en cuento a equipaje. Nuestro apartamento es pequeñito, al estilo japonés, y se encuentra en un barrio muy tranquilo y seguro, según nos dijo el propietario. De todos modos, cualquier sitio en Japón parece seguro, la gente deja el bolso en la mesa sin ningún problema y llevan la cartera en el bolsillo del pantalón al alcance de cualquiera. No conciben que alguien se la pueda robar.
A la entrada tenemos la lavadora (que ya hemos puesto dos veces)  y una pequeña cocina. Todo es más compacto y comprimido en Japón (menos sus cabezas, jeje). Mini cocina con mini nevera y minibaño, pero eso sí, con pantalla de TV en la bañera y retrete inteligente. También tenemos un ordenador que se convierte en TV, sofá y en el altillo se encuentran los futones al que subimos por unas escaleras.
Estos tres primeros días hemos visitado los sitios más importantes de Kioto y mañana nos acercaremos hasta Nara. Para movernos por Kioto hay que coger el bus, que resulta bastante más lento e incómodo que en Tokio, donde nos habíamos acostumbrado a la comodidad del metro. El transporte resulta caro, por lo que nos hemos sacado pases de un día que amortizamos con creces. En el bus se sube por detrás y se paga al bajar. Algunos se paga según el trayecto que hagas y otros tienen precio fijo. El conductor lleva un pinganillo y va hablando durante el trayecto. Cuando subes creemos que de da la bienvenida (porque no le entendemos muy bien) y en cada parada dice arigato gozaimasu a cada viajero que se apea; si bajan más de 30 personas como nos ocurrió ayer, dice más de 30 “arigatos”. Igualito que los conductores de TUZ. Aunque aquí, como en todos las ciudades que hemos visitado, el transporte por excelencia es la bici. Nunca hemos visto tanta bici, que debe tener preferencia porque van tanto por la acera como por la calzada.  
Vista parcial de la Estación de Kioto, una ciudad en sí misma con tiendas, restaurantes, hoteles, centro comercial...
Ayer por fin pudimos disfrutar de un laaaaaaaaaargo y agotador (por tanta escalera) paseo por el santuario de Fushimi Inari, con sus miles de Toriis (arco tradicional japonés). Es el sitio que más ganas tenía de ver (sale en la película de Memorias de una Geisha) y no me defraudó. Espectacular y una vez más ......se nos agotó la batería de la cámara de fotos.


Otro de los sitios que más nos han gustado ha sido el Ginkaku-ji o Templo Dorado (de postal!!!) y el templo de Heian (donde paseaba Scarlett Johanson en Lost in Traslation, aunque yo todavía no he visto la película me lo ha contado Alex). Allí ha venido un adolescente a pedirnos si podíamos firmar en su cuaderno (siguiendo la tradición de que en cada país que visitamos nos hacen una entrevista). En teoría tenía que conversar con nosotros en inglés para practicarlo, pero nos ha pedido directamente la firma. Para ganársela, le he preguntado cuántos años tenía y cómo se llamaba (14 y “sendra” o algo así). Eso sí, en cuanto he sacado la cámara ha posado enseguida, eso lo tienen bien aprendido).




Esta mañana hemos estado en el templo más concurrido de Kioto, Kiyumizu-dera pero era temprano y a pesar de que había muchos colegiales no ha sido agobiante (en verano debe estar abarrotado). Allí, un profesor  hemos conocido a un grupo de estudiantes de High School que se han presentado en inglés a Alex “obligados” por su profe. Les pasa como a mí son too shy to speak English? (“demsiado tímido para hablar inglés?”era un anuncio publicitario de una academia de inglés en Tailandia).  Nos hemos hecho foto en grupo mutuamente (atención a los amigos de la izquierda, el de la gorra iba tal cual).



También hemos visitado otros muchos lugares pero algo tenemos que dejar para contar a la vuelta no? y el futón me llama...o yasumi nasai! (buenas noches). 

sábado, 2 de junio de 2012

Días 8-9 y 10: Takayama-Kanazawa-Kioto

Ayer nos quedamos sin batería en la cámara de fotos (todo un drama teniendo en cuenta que todo es precioso por aquí y queremos llevarnos todos los recuerdos fotografiados)  y con poca batería en el portátil, por eso no pude escribir. Por suerte pudimos hablar con la familia. Hoy nada más llegar a Kioto hemos ido a una mega tienda de los 100 yenes para comprar un adaptador de corriente y por fin, seguimos en antena.

Recopilando un poco los días anteriores, el día 8 fuimos a ver Hida no Sato (en Takayama), para ver las casas tradicionales de montaña en las que vivían antes, con grandes techos inclinados de paja y madera para protegerse de la nieve y el frío.  




Ya con poco tiempo volvemos a la ciudad a ver el mercado matutino que estaban cerrando. Un último paseo por esta  ciudad, que guardando las distancias, sería la Jaca de Japón. 

A las 13h cogemos tren con destino a Kanazawa, donde Alex es testigo del descuido de una viejecilla japonesa que sale del baño con los pantalones en los tobillos.
Kanazawa está bordeada por los Alpes Japoneses (nota de la wikipedia) y aquí el tiempo también es un poco más fresco. Es una ciudad de tamaño intermedio, sin tanto bullicio como en Tokio.  Aunque se incluye en algunos itinerarios recomendados por Japón, no es tan frecuentada por turistas hasta el punto de que algunos de los occidentales con los que nos cruzamos nos saludan, ninguno español.
Al llegar, la mujer de la oficina de turismo se desvive por ayudarnos a encontrar el hotel e informarnos de los sitios de interés.

Visitamos el castillo de la ciudad...



... y el Jardín Kenrokuen, uno de los tres jardines más importantes de Japón. Una foto para que juzguéis por vosotros mismos.



Aquí con una amiga japonesa que se arrimaba demasiado a Alex:


A la salida fuimos al museo de arte contemporáneo del siglo XXI para ver la Piscina Falsa de Leandro Erlich.


Después nos acercamos al mercado de Omicho, famoso por el marisco y pescado, donde una vez más, nos dejaron impresionados el orden y la pulcritud con que tienen el género expuesto.

Por la tarde nos dirigimos al distrito de las geishas donde caminamos sigilosamente para fotografiar a alguna geisha (nos dijeron que es muy difícil verles). Nada más entrar vimos a lo lejos a un par de maikos (aprendiz de geisha) pero se esconden rápidamente al ver a un grupo de turistas chinas que nos chafan la exclusiva. Al menos, vimos a una parejica joven vestidos con los kimonos a los que les estaban haciendo un reportaje fotográfico.


Para finalizar el día nos vamos a una zona donde han montado un montón de chiringuitos de comida y ferias porque justo este fin de semana están de fiestas.

Al día siguiente hemos cogido el tren para llegar a Kioto. Aquí se nota que hace más calor. Al llegar nos hemos dirigido directamente al apartamento que, gracias a la orientación de Alex, hemos encontrado enseguida. Mañana os cuento más que es tarde, pero estamos encantados con nuestro apartamentito en el que estaremos 4 días y medio.